Viajar por Escocia es revivir la historia de ruinas y castillos, zambullirte en mil tonalidades de verde y marrón y explorar las callejuelas de algún pueblo tranquilo.

Pero también es acertar con la pronunciación de solo uno de cada cinco lugares, acabar el día con humedad hasta en los huesos y ceder el paso a rebaños de ovejas sin prisa.

Hoy recopilamos 10 cosas que pasan cuando viajas por Escocia. Están escritas desde nuestra experiencia, ¡pero nos encantaría que compartas tus anécdotas en los comentarios!

Visitar Portree Isla de Skye Excursion-1500

1. Pronunciar los nombres de pueblos (muy) a tu manera

Te dispones a comprar billetes o a pedir indicaciones, dudas sobre cómo se pronunciará el nombre de ese lugar al que te diriges, haces caso al instinto…

Y, cuando tu interlocutor repite el nombre, te das cuenta de que lo habías pronunciado a tu manera. Muuuuy a tu manera. Nosotros, en especial, ni por casualidad acertamos con la acentuación de los nombres de pueblos y ciudades: ¡siempre la colocamos en la sílaba equivocada!

Menos mal que los escoceses se lo toman con humor. Con pueblos llamados Ballachullish o Tighnabruaich, seguro que ya están curados de espanto.

Ruta pueblos Fife Crail-2

2. Sonreír para disimular que no has entendido nada

Si la pronunciación cuesta, entender el acento escocés también se las trae. Es cuestión de acostumbrarse, pero, en tu primer viaje por Escocia, es muy normal tener que pedir que te repitan lo que acaban de decirte…

O sonreír para disimular que no has entendido nada. Ahora nos reímos, pero lo cierto es que, cuando nos mudamos al país, al principio nos costaba entender incluso los números.

En este pequeño diccionario escocés puedes comenzar a familiarizarte con algunas palabras y expresiones típicas.

Cosas-que-pasan-viajar-por-Escocia-Brave

3. Encontrar un atasco de ovejas

Otro clásico de viajar por Escocia: conducir por una carretera secundaria y encontrar la calzada invadida por un rebaño de ovejas.

Mientras tú las observas desde el coche detenido, ellas siguen poco a poco su camino y, de vez en cuando, alzan la cabeza y te miran con cara de ‘tranquilo, hombre, no hay prisa’.

Aunque no podemos quejarnos: ojalá todos los atascos fueran como estos.

Cosas-que-te-pasan-viajar-por-Escocia-1500-Ovejas

4. Pasar de maldecir el tiempo a (más o menos) ignorarlo

En muchos lugares, cuando miras por la ventana a primera hora de la mañana puedes hacerte una idea del tiempo que te espera.

En Escocia, en cambio, puedes levantarte con lluvia, irte de excursión convencido de que saldrás volando por el viento, disfrutar de un ratito de sol, volver a saludar a la lluvia… Y todo en cuestión de horas.

El tiempo escocés es tan cambiante que, aunque al principio lo maldigas e intentes adaptar tus planes, al final del viaje estarás tan curtido que ni las excursiones bajo la lluvia te asustarán, ni los cielos despejados te engañarán con sus falsas promesas.

Eso sí: es imprescindible que lleves la ropa y el calzado adecuados, como te contamos en el artículo del tiempo en Edimburgo y qué ropa meter en la maleta. La humedad está siempre presente y, si un día acabas con la ropa empapada, al día siguiente no se habrá secado.

Cosas-que-pasan-viajar-por-Escocia-800-Royal-Mile-Edimburgo

5. Ver un perro conduciendo

¡Un perro conduc…! Ah, no, que va de copiloto. Como en el resto del Reino Unido, en Escocia se conduce por la izquierda, y, al principio, la mente te jugará malas pasadas.

Ya sea por cruzar la calle o entrar a una rotonda mirando hacia el lado equivocado (esto último podría estar basado en nuestra experiencia, pero jamás lo reconoceremos), por tener un lapsus momentáneo y tener que pensar en qué carril te toca colocarte…

Si te pondrás al volante, aquí tienes algunos consejos para conducir por Escocia.

Conducir por la izquierda y conducir por Escocia-1

6. Comer más sopa en una semana que en un año

Aunque no seas ‘sopero’, seguro que acabas cayendo en la tentación de este plato, que sirven en todos los restaurantes y cafeterías de Escocia como cura del frío y la humedad.

Las sopas escocesas tradicionales son el cullen skink (a base de pescado ahumado) y el cock-a-leekie (con pollo y puerros), pero tanto en el supermercado como en las cafeterías encontrarás una variedad enorme compartida con la gastronomía inglesa: tomate, minestrone, brócoli y queso azul, guisantes…

Al mediodía, en cualquier cafetería o restaurante puedes pedir la sopa del día acompañada de una rebanada de pan con mantequilla.

Aunque la prueba definitiva de que te has adaptado es pedir una sopa… ¡y un té para acompañar la comida!

Ruta por Escocia Borders Jedburgh

7. Ser optimista con las distancias

Cuando abres el mapa de Escocia y comienzas a pensar en las posibilidades del viaje, la emoción por visitar tantos lugares como sea posible te llena de optimismo.

Seguro que te sentirás tentado a conducir muchas horas para poder abarcar varios paisajes, castillos y pueblos.

Pero cuidado, porque los trayectos siempre acaban siendo más largos de lo que calculan herramientas como Google Maps, y las horas de coche sirven de poco si al final no puedes disfrutar con cierta calma de los sitios en los que paras.

Si tienes dudas sobre si el itinerario es viable o no, mejor centrarte en los lugares que más ilusión te hagan y dejar los demás para el siguiente viaje. ¿Qué mejor excusa para volver a Escocia?

Ruta islas Orcadas Que ver en Orkney Churchill Barriers

8. Llegar a castillos y tiendas cuando acaban de cerrar

¿Alguna vez has llegado a un lugar que querías visitar justo cuando están echando el cierre? Ya sea un castillo que ha dejado de aceptar visitantes 30 minutos o 1 hora antes del cierre, o una cafetería que aparece como un oasis cuando estás muerto de frío… 5 minutos demasiado tarde.

En Escocia, por mucho que intentemos organizarnos, siempre nos acaba pasando con algún sitio. Entre lo que comentábamos en el punto anterior sobre las distancias y que la mayoría de cafeterías, castillos y museos cierra entre las 16:00 y las 17:00, a veces lo único que encontrarás abierto serán los pubs.

Qué remedio: ¡salud!

Guia Stirling Visitar Castillo de Stirling

9. Enamorarte de un cementerio

Sí, reconocer que un cementerio te ha enamorado suena un poco extraño. Pero, más allá de reparos y tabúes, en Escocia existen cementerios tan fascinantes que podrías pasar horas explorándolos.

Contemplando las las lápidas, disfrutando de la calma y de la naturaleza que se abre paso entre la piedra… En muchos de ellos encontrarás a otras personas haciendo lo mismo, convirtiéndolos en espacios compartidos entre los que ya no están y los que sí.

Ruta por los escenarios de Outlander en Edimburgo cementerio de Canongate

10. Querer quedarte a vivir en un B&B

Da igual que el B&B donde pasas la noche tenga una moqueta cubierta de quién sabe qué y ropa de cama con bordados de otro siglo: por la mañana, cuando te levantes y veas el desayuno que te espera, querrás quedarte a vivir allí.

Muchas veces, son los mismos dueños quienes preparan el desayuno y lo sirven en el salón, cubriendo la mesa de tostadas, cafés y zumos, cereales y platos calientes y asegurándose de que no te levantas hasta que no estás a punto de explotar.

Sé fuerte, despídete del B&B y sigue tu camino… ¡Toca alguna excursión para quemar las 3000 calorías!

Cosas-que-pasan-viajar-por-Escocia-800-Desayuno-escoces

¿Tienes anécdotas?

Te pasamos el turno: ¿tienes alguna anécdota de tu viaje por Escocia? ¿Añadirías alguna situación a esta lista? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

Información para viajar a Escocia