Destellos de otros tiempos en la playa de Edimburgo

El barrio de Portobello, situado a 5 kilómetros al este del centro de Edimburgo y bañado por las aguas del fiordo de Forth, retiene los últimos resquicios de un pasado dorado en el que su playa y zonas recreativas conformaron un complejo turístico muy popular.

Articulado alrededor de su calle principal, High Street, y del paseo marítimo, Porty, como lo apodan cariñosamente, está impregnado de destellos de otros tiempos que evocan imágenes llenas de nostalgia: el paseo abarrotado de veraneantes y de puestos de helados a principios de siglo; los bañistas disfrutando de la piscina al aire libre; las parejas, engalanadas, acudiendo a los salones de baile; las vagonetas de las montañas rusas desplomándose entre bombillas de colores… Y, sin embargo, a pesar de la gradual desaparición del complejo turístico, Portobello se aferra al futuro y renace como lugar de encuentro gracias a nuevos comercios y a una multitud de propuestas locales. ¿Retrocedemos en el tiempo para ver cómo ha cambiado Portobello?

El paseo marítimo de Portobello hoy en día

Viaje al pasado: los años dorados de Portobello

A finales del siglo XVIII, la playa de Portobello comenzó a alzarse como una destinación concurrida entre la clase media de Edimburgo. Sin embargo, el apogeo de su popularidad le llegó gracias a la asimilación de un invento de la época victoriana, las bathing machines. Las máquinas de baño eran casetas de madera parecidas a un carro que se situaban en la orilla y tenían dos puertas: el bañista entraba por un extremo ataviado con ropa de calle y, una vez dentro, se enfundaba en el traje de baño y salía por el otro lado, adentrándose directamente en el agua. Así, el cuerpo no quedaba expuesto en ningún momento y se resguardaba de miradas ajenas. Con la instalación de las primeras bathing machines, los pudorosos bañistas acudieron en masa a Portobello.

Reflejos en la arena de Portobello

A lo largo del siglo XIX, la expansión y mejora del transporte ferroviario no hicieron más que reafirmar Portobello como destino de veraneo. Como muchas ciudades turísticas de la costa, Portobello tuvo, desde 1871 hasta 1917, un muelle recreativo de madera que se adentraba en el mar, lo que se conoce como pier. Era el único de Escocia y atraía a paseantes y a pequeños barcos de vapor, que se detenían en el barrio durante unas horas.

A principios del siglo XX, los terrenos que hoy en día ocupa la cochera de Lothian Buses alojaron un complejo recreativo conocido como The Marine Gardens, que abrió sus puertas en 1909 y dejó de funcionar con el inicio de la Segunda Guerra Mundial en 1939. Incluía un teatro, un salón de baile, una pista de carreras y varias atracciones, como una montaña rusa de madera.

Jugando en la arena

Antes de la guerra, el paseo marítimo de Portobello era un lugar animado, repleto de bañistas y caminantes que se divertían en las atracciones de la feria, acudían a los quiscos de helados y disfrutaban de los conciertos y espectáculos de variedades o marionetas. En 1936 se inauguró la Portobello Bathing Pool, una piscina al aire libre situada a primera línea de mar que se hizo muy popular gracias al agua salada climatizada, a los múltiples trampolines y a su atracción estrella, un generador de olas. Las instalaciones cerraron en los años 80.

Después de la guerra, con la diversificación de los destinos turísticos, el encanto de Portobello se fue desvaneciendo y las instalaciones, venidas a menos, cayeron en una lenta decadencia. En los años 60, el paseo todavía estaba repleto de salones de juegos con entretenimientos de todo tipo, y aún funcionaban las atracciones de la feria. A partir de los años 80, la mayoría de instalaciones desaparecieron definitivamente: el eterno verano de Portobello había llegado a su fin.

Restos del pasado de Portobello

El presente: paseando por Portobello

Hoy en día, la feria ya no existe y el paseo marítimo solo conserva dos destartalados salones de juegos. Y, sin embargo, en los últimos tiempos ha surgido un renovado interés en reactivar la zona y retornar a Portobello su atractivo. Varios restaurantes y cafeterías, como The Espy o The Beach House, así como una tienda tradicional de fish & chips, sirven comida, pintas y helados a primera línea de mar. El paseo también acoge el Portobello Swim Centre, unas piscinas victorianas recientemente renovadas que existen desde 1901.

High Street también ofrece una gran variedad de opciones para comer, además de charity shops y una de las carnicerías con más renombre de la ciudad, Findlay’s of Portobello, cuyo haggis ha cosechado múltiples premios. Muy cerca, en el parque de Figgate se puede pasear y disfrutar de la naturaleza.

Ambiente en el paseo de Portobello hoy en día

Una tienda de dulces tradicionales en High Street

Además, los colectivos locales atraen a visitantes a la zona a través de iniciativas muy diversas, como el Portobello Market, un mercado de productos frescos que tiene lugar el primer sábado de cada mes, o el Big Edinburgh Beach Busk, una jornada en la que cualquiera puede acercarse a la playa a tocar. En los días soleados, los ciclistas y los caminantes llenan el paseo y la playa se abarrota de familias y de grupos disfrutando de barbacoas, e incluso hay quien se aventura a probar el agua; en los días de frío,  el viento sopla con fuerza, pero los más valientes siguen andando por la orilla, paseando a sus perros, contemplando la isla de Inchkeith y la costa de Fife al otro lado del mar y disfrutando de Portobello, un barrio que respira sobre capas y capas de historia.

La playa de Portobello: capas y capas de historia

Cómo llegar a la playa de Portobello

Muchas líneas de autobús tienen parada en Portobello. Para consultar los horarios y recorridos, visita la web de Lothian Buses.

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