Cuando en Barcelona llovieron bombas

Marzo de 1938. Barcelona todavía no es consciente de ello, pero acaba de ganarse un hueco en la historia como la primera ciudad bombardeada de manera sistemática contra la población civil. Los objetivos militares se han difuminado hasta casi desaparecer: ahora, los aviones abandonan las bases aéreas de Mallorca con el propósito de generar el caos, mermar la moral de la población y crear un reguero de heridos cada vez más difícil de asumir. La crueldad siempre acepta nuevos matices. Y la Barcelona republicana, para quien las batallas de la Guerra Civil quedan todavía lejos, está a punto de descubrirlo con la vista fijada en el cielo.

Bombardeo de Barcelona el 17 de marzo de 1938

Bombardeo de Barcelona el 17 de marzo de 1938

La tarde del 16 de marzo de 1938 la aviación italiana y alemana, siguiendo órdenes de Mussolini, se abalanza sobre la ciudad. No es el primer ataque aéreo a Barcelona, pero se convertirá en el más intenso y crudo: las bombas caerán durante más de 40 horas, día y noche, con un sistematismo escalofriante. El objetivo es el centro de la ciudad y, por consiguiente, la población civil. Del 16 al 18 de marzo se contabilizarán 979 muertos, 1.500 heridos y 76 edificios destrozados por completo. Para comprender la magnitud del ataque basta con conocer las cifras totales de todos los bombardeos sobre Barcelona a lo largo de la Guerra Civil española: 2.750 muertos, más de 7.000 heridos y más de 300 edificios destrozados (unas cifras, por otro lado, que se cree que podrían ser mucho mayores).

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La defensa pasiva: a los refugios

Este episodio, uno de los más sangrientos de la Guerra Civil, demuestra que Barcelona no estaba preparada para los bombardeos. La defensa activa en la ciudad condal fue muy débil: aunque se instalaron defensas antiaéreas en lugares como Montjuïc, el Turó de la Rovira o Can Tunis, los radares como los conocemos no existían todavía, y detectar y localizar a un enemigo cada vez más ingenioso era complicado. Derribarlo, casi utópico.

Bunker del Carmel Turo de la Rovira Barcelona

Las defensas antiaéreas del Turó de la Rovira hoy en día

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Refugio de la Plaça del Diamant (Refugio 232)

Por lo tanto, todos los esfuerzos se concentraron en la defensa pasiva. En el subsuelo de Barcelona se excavaron más de 1.400 refugios antiaéreos para dar cobijo a la población durante los bombardeos (como alternativa se utilizaban, también, los túneles del metro). Aunque pocos refugios se conservan, hoy en día es posible visitar algunos, como el Refugi 307 del Poble Sec o el protagonista de este artículo, el refugio de la Plaça del Diamant, o refugio 232.

El refugio de la Plaça del Diamant, en Gràcia

Como muchos otros refugios, el búnker antiaéreo 202 de la Plaça del Diamant, una de las bonitas plazas del barrio de Gràcia, se construyó gracias a una comisión de vecinos y al trabajo de toda la población. Fue la comisión quien aportó los fondos necesarios y encargó la planificación de las obras, aunque si los túneles cobraron forma en el corazón de la plaza fue gracias a cientos de voluntarios, que día tras día excavaron la tierra hasta crear un refugio de la nada (debido a los escombros extraídos, el nivel de la plaza aumentó).

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La Plaça del Diamant, en Gràcia

Las obras comenzaron en 1937 y se paralizaron a finales de 1938, y el resultado fue un entramado de túneles revestidos de ladrillo a unos 12 metros de profundidad. El refugio de la Plaça del Diamant tenía capacidad para unas 300 personas y dos accesos, uno en cada lado de la plaza, con distintas escaleras para ordenar y conducir el flujo de vecinos hacia las galerías donde aguardarían durante los bombardeos.

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La vida en el refugio. Imagina…

¿Cómo se integraba el refugio a la vida de los vecinos? Imagina, por un momento, que te trasladas a la Barcelona de 1938. ¿Has pagado el derecho a refugio esta semana? La comisión de vecinos necesita recuperar la inversión, así que cada familia debe pagar 2 pesetas por semana si quiere tener acceso al búnker. El sueldo medio de una familia son 5 pesetas por semana, así que tal vez tengas que tomar una cruda decisión: ¿invertir en el presente o en el futuro?

Suenan las sirenas que indican un bombardeo inminente. Te encuentras con los demás vecinos en uno de los dos accesos, e iniciáis el descenso hacia el refugio. La luz del día queda atrás, y un olor primitivo, a tierra y a humedad, eclipsa tus fosas nasales. Durante los bombardeos, aguardaréis en los túneles dispuestos para ello. A ambos lados de la pared se ha instalado una hilera de bancos de piedra, con asientos de 40 centímetros delimitados por líneas. Lo suficiente para sentarte… y esperar.Refugi Plaça del Diamant Gracia Barcelona 2

De la pared cuelgan lámparas de aceite o de queroseno, y el humo escapa gracias a dos pozos de ventilación, el único contacto con el mundo exterior. El refugio también cuenta con una instalación eléctrica y algunas bombillas. No podéis permitir que la luz desaparezca por completo: nadie quiere pensar qué sucedería en la oscuridad, entre miedo e incertidumbre.

Para evitar incidentes, en el refugio existen normas de convivencia. No se pueden bajar armas, ni tampoco comida. No se puede hablar de política ni de religión. No hay agua corriente, aunque sí unos sanitarios y una pequeña enfermería equipada con unas literas y un botiquín.

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Llegados a este punto, dejo de imaginar. Me es imposible concebir cómo debió de ser la vida en el refugio mientras afuera caían las bombas. El miedo, la larga espera, el estruendo audible a solo unos metros de distancia, la impaciencia, el poco espacio para moverse, el hastío… Y, sobre todo, el impacto del 16 de marzo de 1938, cuando quienes bajaron a un refugio pensado para servir de cobijo durante unas horas no salieron hasta casi dos días después. Sin comida, sin lavabos… sin saber qué sucedía en el exterior. La crueldad siempre acepta nuevos matices.

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Visita guiada al Refugi de la Plaça del Diamant

Tras la toma de Barcelona en enero de 1939, el gobierno franquista mantuvo el refugio intacto ante la incertidumbre de la Segunda Guerra Mundial. Una vez quedó claro que no serviría ningún propósito, sellaron los pozos de ventilación y lo abandonaron al tiempo, y gracias a eso, y a las condiciones de humedad y de temperatura, el refugio de la Plaça del Diamant se ha mantenido intacto hasta nuestros días.

Lo reabrieron en 1999 y, tras permitir visitarlo a los vecinos más ancianos de la plaza, se acondicionó para poder recibir visitas guiadas a partir de 2006. Así lo descubrimos nosotros, mediante una de las visitas del Taller d’Història de Gràcia. Es una de las visitas de Barcelona que más me ha impresionado, y escribo este artículo todavía con la piel de gallina. El refugio es sencillo y funcional, pero la historia que lo envuelve es de aquellas que merece la pena contar una y otra vez. Para no olvidarla jamás. Desde aquí doy las gracias a nuestro guía y a los historiadores implicados en la recuperación del refugio por trasladarnos la historia con tanta vividez, y te animo a visitar el refugio de la Plaça del Diamant si quieres descubrir y comprender una parte de Barcelona que no te contarán en las guías.

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Información para visitar el Refugi de la Plaça del Diamant

  • Plaça del Diamant, 10, 08012 Barcelona | Web oficial
  • El Taller d’Història de Gràcia organiza visitas todos los domingos por 3€
  • Hay que reservar a través de tallerhistoriagracia@gmail.com o teléfonos 93 219 61 34 | 647 843 084
  • Artículo interesante para ampliar conocimientos sobre los refugios de Barcelona durante la Guerra Civil
  • Si no la has leído, te recomiendo el clásico «La Plaça del Diamant», de Mercè Rodoreda, una novela preciosa ambientada en Gràcia durante la Guerra Civil