St Bernard’s Well es un pozo de agua mineral situado en el tranquilo sendero que bordea el río Water of Leith, entre Dean Village y Stockbridge. A pesar de que hoy en día está cerrado al público, el templo clásico que lo envuelve, disimulado entre la frondosa vegetación, es un vestigio de un pasado no muy lejano en el que las multitudes acudían al manantial buscando un remedio para todo tipo de afecciones.

La diosa Higía guardando el manantial de St Bernard

Cuenta la leyenda que el pozo fue descubierto en el siglo XII por San Bernardo, que llegó enfermo a Edimburgo y buscó refugio en una cueva junto al río. Después de beber de las aguas del manantial, el santo recobró repentinamente las fuerzas. St Bernard’s Well permaneció oculto hasta 1760, cuando tres estudiantes lo redescubrieron mientras pescaban.

El pozo se convirtió rápidamente en una destinación turística muy frecuentada por todo aquel que  se encontraba aquejado por cualquier tipo de enfermedad: se creía que las propiedades medicinales del agua que brota del manantial servían para revitalizarse y podían curar desde la artritis o el reumatismo hasta la ceguera. Aunque cada persona contaba una historia y algunos describían el sabor del agua como «metálico, parecido a la pólvora», al cabo de pocos años St Bernard’s Well recibía tal cantidad de visitantes que la demanda de alojamiento el barrio de Stockbridge se desbordó. Durante un tiempo, incluso se llegó a embotellar y comercializar el agua, y junto al pozo se instalaron mesas como si de una cafetería se tratara.

En 1788, un noble a quien las aguas supuestamente habían ayudado compró St Bernard’s Well y encargó a Alexander Naismyth la construcción del templo clásico que hoy en día rodea el pozo. Se trata de un templo de planta circular coronado por una estatua de mármol de la diosa griega de la salud, Higía. El interior, decorado con mosaico y pequeñas estrellas, encierra el surtidor y un pedestal con la inscripción «Bibendo Valebis» (‘Bebiendo te encontrarás bien’) . Durante los años siguientes, el pozo cambió de dueño en repetidas ocasiones, hasta que finalmente pasó a manos de la ciudad de Edimburgo, que lo clausuró definitivamente en 1940, después del inicio de la guerra.

Hoy en día, el agua no es apta para el consumo y el interior solo puede visitarse en ocasiones especiales, como durante los días de puertas abiertas. Sin embargo, si caminas junto al río, pronto verás aparecer entre la vegetación del valle el templo con la estatua de Higía, grácil y delicada, guardando el misterioso manantial de St Bernard’s Well.

Mapa para visitar el pozo de St Bernard